domingo, 24 de mayo de 2009

Empecemos a intentar ser positivos...

La vida da vueltas, pero ¿a que da vueltas?, o ¿somos nosotros los que damos vueltas?, ¿a la vida...?.
Las decisiones que tomamos están sujetas a las experiencias que extraemos de las vueltas que da la vida o las vueltas que le damos a la vida. Cuando nos encontramos con un nuevo camino, cuando estamos ante un cruce de decisiones o simplemente en un callejón “sin salida”, nos damos cuenta de que no sabemos quien o que es lo que da vueltas.

Lo difícil no es tomar decisiones, lo realmente difícil es saber sin son decisiones correctas, ¿o quizá no?. Es posible que no estemos en lo cierto cuando tomamos un camino, pero lo importante es tomarlo, es sentir que lo que hacemos es lo que sentimos que debemos hacer. Saborear lo que vivimos en ese momento, sin pensar a donde nos lleva, sin saber donde está la meta, sencillamente ponernos manos a la obra y trabajar en lo que creemos. Por eso cuando lleguemos, valoremos lo que tenemos y entonces tomemos decisiones.

Pero amig@ no intentes simplemente hacer que cambie el sentido de la vida, ayúdate a entender lo que necesitas, no adquieras simplemente lo que quieres. No todo es de color de rosa (menos mal) pero disfruta de tus posibilidades.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,

Que razón llevas en lo que escribes, en la vida hay que dejarse llevar y a veces ser un poco loco. Nunca se sabe si las decisiones tomadas seran las correctas o no, pero desde luego que cuando se decide tomar un camino hay que seguirlo, disfrutando de lo bueno y superando lo malo.....

Lo importante es disfrutar de este paseo por la vida....

Luna.

Emilio Muñoz dijo...

En lo vivido por mí, cada día toma menos importancia el destino y más el propósito. Cada día veo más claramente que la vida es un viaje, pero un viaje interior, un viaje al conocimiento de uno mismo, a la realización del propio destino.

En este contexto, las referencias externas no existen: uno puede ser uno mismo y disfrutar de la vida independientemente de la realidad en la que se haye inmerso. Lo importante no es dónde uno está y qué es lo que persigue, sino qué es lo que uno hace en esa realidad concreta de ese segundo concreto.

Todo tiene su importancia (el dónde, el qué se persigue o el qué se hace), pero es la escala de preferencia con que ordenemos estos y otros factores, la que decidirá el grado de satisfacción de nuestra experiencia personal -de nuestra vida- ¡Ahí es nada...!

Gracias, amigo, por esta reflexión que engancha e invita al debate. Disculpa por lo mucho que me he extendido. Ya sabes de mi propensión a enrrollarme.

Un fuerte abrazo. Nos seguimos viendo...